Enlazada a la noche soy un teorema
que vive al otro lado de tus labios,
en la sincronía breve que nos agrieta la piel;
soy un verso en blanco,
la sombra alada del aire
trazando líneas inversas
en cuevas sin salida ni luz.
Apostada en la edad del agua
enturbio el amanecer con eclipses
y ensoñaciones que se pasean entre tus ojos
y mi boca aterida de frío, herida casi siempre,
muriendo con el golpe del viento
que estalla en la oscuridad de mi sien.
Soy transeúnte detrás del muro de la distancia
de un sueño insomne y desesperado
que no me deja, ni te deja a ti dormir.
