cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


31 de octubre de 2011

Que los cielos se apiaden



Que los cielos se apiaden de mis ojos,
que no te ven, de estas manos frías
y ruidosas, del blanco ciego, roto,
del labio medio muerto en la elegía

engendrada en el pecho, bajo el mar
cuando lame la playa de tu boca
y me llena de arena el verbo amar.
Cada poro de piel es una roca

en mitad del océano, son islas
la carne y el vestigio de las olas,
la sonrisa olvidada en la marea

cuando me habla de ti la travesía
intangible de un beso en la derrota
del viento del oeste y su cruel pena.



Soneto irregular