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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


2 de noviembre de 2011

Me siento a soñar contigo


Me siento a soñar contigo,
siempre estamos en el agua
de vernos besar los ojos
acelerando lo oscuro
en los tobillos sin pasos
como pájaros sin alas.

Nos tomamos de los dedos
con la conciencia aprendida
de las fugas a la nada,
con la de dentro en la boca
y los cristales al fondo
de lo nítido y mortal.

El descifre del idioma
se nos acuesta en las lenguas,
un azul nunca se ve
en el centro de la noche
desesperada y concreta
si deliran las palabras
caídas hacia lo eterno,
sin despedirse la sangre
de los cuerpos en harapos.

Sube la escalera al limbo
desde la mazmorra blanca
hasta el gris de los tejados
ahítos de humo rubí
y olor de sudores ciegos
confundidos con el aire,
al imaginar abrazos
retenidos con dolor
en los pies inalcanzables
vagabundos sin sus piernas.

Si te miro no me ves
y coincidimos un beso
en arrabales estancos
donde el amor es amor
en presente navegable
hasta el último confín.