Viene ululando el viento una caricia,
me recuerda tu nombre su sonido.
Sus dedos en mi frente son los tuyos,
es tu boca en la orilla de mis labios
una diáfana flor azul diamante,
roja al beber tu voz mis pensamientos.
En el lago de ausencia de mi carne
te escribo estos renglones con la lengua,
el aliento rebosa amaneceres.