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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


19 de noviembre de 2011

Me ensimismo



Ya no sigo allí, ni atravieso la luz de tus pupilas acostumbradas al frío de la noche blanca.
Ya no.
No tiene la oscuridad suficiente negrura, ahora soy yo quien la colorea.
Y entre tanto me voy dejando la piel a cada momento, porque de irme, cuando me fui tantas veces, ni eso puede quedar, siquiera un rayo de esta mortecina Luna que tengo enquistada en la voz.
Pero escribo, ¿ves?, cuando escribo Luna estás en mí.

Me ensimismo más de la cuenta, es lo que quiero y necesito, un poco de suciedad, de la de dentro, de la que nadie llega a entrever ni auscultar entre las líneas del horizonte lastimado, allá donde el volcán siempre regurgita lava incandescente y suero de lágrimas.

Me digo que al fin seré libre, que las rosas deshojadas son las más bonitas, las que mejor huelen, me digo que los pájaros muertos todavía pueden volar al escaparse de las jaulas, o que el cielo parece otro, menos andado y más secreto,
como el mar.