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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.Netzahualcóyotl de Texcoco
19 de noviembre de 2011
Fósiles entre las piedras
El hombre y la mujer nacidos de mi seno
tienen la carne cuarteada por el frío,
la piel de niebla y en el alma la sombra
de los campos convertidos en cenizas.
Todo duele en la desnuda luz de la boca
vuelta cárcel de añoranza y besos mudos,
son silencio, vértigo, son heridas de río
sus pobres lenguas de polvo macilento.
La Luna arde tallando el amanecer nocturno;
un sol detenido en una medianoche de tormenta
sin lluvia, llena de mares y voces ebrias
de rosas secas sin nombre ni mano
donde acostar el color de su aroma.
Nada es más oscuro que la palabra
sostenida en equilibrio en un papel
de cuentas marinas y faros apagados,
fósiles entre las piedras de los momentos
absolutos de su sangre desbaratada.
Llega el cielo a verlos darse golpes
con látigos de tinta iluminada por océanos
en movimiento constante;
se sueltan, se aferran las olas
a la nieve austral de las intermitencias
de los huecos grises donde despiertan
como animales acorralados.
Es agreste el camino a la conciencia.