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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.Netzahualcóyotl de Texcoco
18 de noviembre de 2011
Al pie de tu cama
Mientras cae la humedad de la niebla
me detengo en el musgo
entre suspiros de ocasos
y contornos de lluvia anaranjada.
Llevo una mano al latido,
a este que siempre pulsa
cobijado en las venas
de la claridad sublimada
alrededor de tus ojos.
Ay de mí, imposible
pájaro de arena dormido
que en tus manos se posa
anhelando el terso sol de tus labios
en la piel de mis alas.
Mas si estoy hecha de aire,
sólo de dócil agua,
si la boca no me alcanza
y entre el humo del tiempo te canto
un beso azul y dibujo con mis dedos
tu lengua solitaria en el espejismo
de mi carne dentro de un sueño sin calma;
si te confundo con el rayo nocturno
y en un claro de Luna la tempestad
me sorprende en el tránsito hacia la nada,
soy un verbo de mar que te nombra
al romperse mis mareas
contra el arrecife de la nostalgia
de la medianoche vacía llena de lumbres
y palabras envueltas en salitre de ecos
de amor en tu pecho y en mi vientre,
ocultos en la aurora siempre dispuesta
a hallarnos en la muerte más cercana
unidos nuestros huesos al polvo
de los fuegos de artificio
cuando se incendia el cielo
y el océano duele en lo más profundo.
Soy aquella que no vive fuera de tu mirada,
la que invita al viento a llevárseme a ciegas
hasta el edén de tu sombra de luz triste,
soy al pie de tu cama la silueta de una nube,
el charco donde me ahogo cuando llueve
y entre susurros de cicatrices y olas
te amo en el destierro de la oscuridad
blanca de todas mis noches.