cabecera

¿Acaso en verdad se vive en la tierra?
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.Netzahualcóyotl de Texcoco
16 de noviembre de 2011
No te rías
No te rías si te digo que tu lengua
anda suelta por mi boca,
que la muerdo como si fuera una hogaza tierna,
un pan de besos
dorado en el horno de tu sonrisa.
No te rías, que te veo que sonríes
con los ojos llenos de chiribitas
y un poco bizcos por el viento
que con los párpados arremolino
al mirarte desde lejos y sentirte
dueño de la ganzúa que abre el refugio
en el que siempre te quiero aunque no quiera.
No te rías, que me río y me desnudo
sin darme cuenta, de arriba abajo me quedo
como dios me trajo a este mundo, como una rosa
liberada de sus espinas.
No te rías si te cuento que en mi ombligo
se cuece una docena de pasteles risueños,
que en un rato el licor y el azúcar
convertidos en dulce almíbar
se escurrirán por un costado de mi cuerpo.
Y no te rías, no te rías
si te señalo con una brújula de suspiros
adónde deben encaminarse tus labios
para saborear el rico caramelo
que se derrite allí donde se esconde la Luna.
No te rías si entre una cosa y otra
los dedos se me van, con su tino desatinado,
a la leña que arde alzada entre tus muslos
y asciendo hasta tu gana,
que más parece bronce al rojo
que musculatura de carne viva
elevada a la cuadratura del círculo.
No has de reírte si te toco el culo,
si de pasada, como que yo no he sido,
un pezón recorre tu pecho levantando vellos,
formando cauces en el sudor de los poros
de esa piel tuya que lucha conmigo,
piel sobre piel, una en la otra,
con los vientres unidos en el agua
y en la luz de los verbos.
Pero no te rías, no te rías
cuando te chupe un lóbulo
o baje por tu cuello la caricia de seda
que sembraste en mi cintura
en los tiempos de la lluvia
de los sueños de los animales
que somos amándonos sin mesura
a lo bestia y salvajemente detrás de los árboles
de la jungla que nos ampara con su niebla,
y hace de nosotros un mar dentro de otro.
No te rías si te alboroto el cabello,
o te hurgo y te hago cosquillas
y juego, sólo un poco, con tus manos y mis pétalos,
si con mis dedos hilvano amaneceres en el aire
que queda después de hacernos nuestros,
en esta locura que sonríe y llora,
todas las veces que nos sentimos
más allá que acá, con los dos pies en la tumba.
No te rías si te tarareo entonces una marcha fúnebre,
un réquiem de sirenas en tierra firme, ahogadas en la arena
que va y viene, con el antojo de un océano
color esmeralda y azul como el cielo que respiro
con los pulmones llenos de silencio y polvo
de cometas errantes desviados de su frágil rumbo
hacia el rumor del vacío de los agujeros negros
que nos oculta, amor, en la sombra de los humores líquidos.
The promise, Love theme, Klaus Badelt
