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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


16 de diciembre de 2011

Hace quince días



Hace quince días que llegó diciembre,
las manos se van quedando nulas
y el alma se arroja en caída libre
a la noche de los aromas blancos.

Es inacabable esta conversación de palabras medias
porque media es la voz que de la boca sale estrecha
con su metáfora cruel, rajada y homicida
dispuesta a asesinarte
o a bailar en tus ojos anclados a la ausencia.

¡Respira, respira!
respira dentro de un globo,
la muerte está en su tumba
y el aire es tierno bajo las piedras del reloj
como el roce del agua.

Te tengo miedo y me habito desde fuera
si verte llegar es agonía y es beso
y es difícil decirte lo que ya sabes
por eso no lo escribo
y en el peldaño que mi pie asciende y pisa
el dolor en su dolor intenta desconocerse
en el viento y en la lluvia que mañana en tus labios
se cobijarán en su melancolía.