Lo siento aquí,
en la piedra que corta la piedra
y rompe el corazón cubierto de musgo
la escarcha como el sílex.
En mi sueño de tierra tu voz es la espiga
de los orígenes de mi piel salobre,
el cereal donde las manos ahondan,
carne en carne en el agua a las puertas
de la noche oculta entre los charcos y sus andares.