A la vuelta de la cura
todavía la desnudez del tiempo
me lleva a hombros hacia ti.
Tengo un te cuento
ya vengo llena de sal
y de sílabas como ladrillos
ten de mí el verso
que se sostiene inválido
una Luna echada en el jardín
de la noche en rojo sobre el cuerpo
contrario al día
la garganta, la piel
mis dedos en ceguera
esta isla sin luces
la invisibilidad
y yo.