Yo aquí tengo la piel
el tuétano en el hueso
el núcleo sudoroso
y no diciendo nada
la mano en su abertura
se precipita al fuego
el agua es siempre propia
dentro del laberinto
de la sonrisa estática
donde los dedos cavan
y ya me dejé fuera
el tiempo de las idas
y regresó el relámpago
a oscurecer las curvas
de las letras sin ojos.