Con la piel haciéndome sombra miro el color
de las cicatrices del tiempo
tu nuca escondida en el mar
el nombre que se me clava en el remedio de no tenerte cerca.
Un trueno me gritó al lado
la cintura y los ojos transparentes
un temblor cada vez que me rozaba el agua.
No sé qué decirte, esto no es no es
se me fue la mano anoche.