Un silencio impoluto
derriba mi mirada
me tiende al aire pálido
de los días de frío.
Los líquenes se adueñan de la boca,
la custodia en su seno la intemperie.
Una rosa se une
al viento en espirales.
Las huellas de una sombra en arrebol
ascienden por los pies
escalan mi cintura
en los labios la lluvia se detiene.