Alrededor de mí
las flores se cobijan en la lengua
de la sombra de un lobo.
Cuántas veces las horas cuento
encerrada en los átomos
de los tiempos antiguos y dispares
jugando con las células del polvo,
con la mansa hermosura
de un puñal en el pecho
hendido a lo salvaje.
Un contorno me anuncia sal
en las escalas hacia el cielo.