Otra vez la belleza y su perjuicio
es un animal doliente.
En este océano de peces eléctricos
y aguas en flujo constante
hacia el singular de ti y de mí
soy la bruma de una hipótesis
supuestamente evidenciada
por la luz de las farolas y los gerundios
intangibles de los verbos accidentales
congregados en el río rojo de la piel.