Arrojar a la incandescencia
el blanco escindido
y la música nupcial
de la noche cegada.
Arrojarse y doler
a la piedra
al sonido del fuego
del iris cayéndose
en pos de la voluta
del beso del cráter.
Arrojarse de pie
al salto del cuchillo
todas las veces
el cuerpo a la lava.
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En hawaiano, la palabra "kīlauea" significa "arrojar" o "esparcir en grandes cantidades".
