No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende, y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí.
Hace tiempo que persigo mi boca
igual que persigo mi nombre
y no me encuentro la piel.
Desde entonces el mismo tiempo
hace de mano y frente al ojo
me impide encontrar las flores
arrancadas al poema.