No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende, y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí.
Detrás de mí
el viento y el manzano
me abrazan
me abrazan y todo es mío.
He convocado al movimiento
para llamarte en primavera
llamándote cuando apago la luz
y se anudan las sombras
porque lo cierto es la noche
y el cuerpo me golpea.