Asombro la mano que cuelga de la viga.
El techo pronuncia todas mis palabras,
no tengo ruidos ocultos que él
mantenga en silencio, está gritando,
me dice en la pintura de su boca.
Repito incansable esta pared esta pared
esta pared huele a claridad
y su puerta se abre como la mano
esculpida del agua.
Reconozco el amor
sé de lo que hablo.