Ni levantar los ojos
o morirte en su engaño.
No vuelvas a caerte
desde donde te tiras
de cabeza hasta el légamo.
He aquí la destrucción
entre raíces.
Y el dedo apunta
quizá al cielo a una nube
o dentro del sintagma el hoyo
recuerda la intemperie
de la cuchilla abriendo
en canal tu mirada con mi sangre.