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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


28 de agosto de 2015

Antes de amar la piedra


Antes de amar la piedra
cantaba como un pájaro en la luna.
Pero había un desierto, y era hermoso
darle de comer lo que nunca estaba
a mano. El abandono amarillento
de otras noches regresaba de azul
y no esperaba que cambiase.

Antes de amarla
la piedra era un extraño
y no sabía jugar con los ojos;
se arrojaba como una flecha
desde su sitio hasta el siguiente.
Y también era suyo el daño.

Se daba vueltas como un pez
en una sustancia ondulante.
Y la piedra flotaba.

Antes de amar la piedra
también amaba la distancia,
más incluso sus bordes afilados.
La amaba y la mordía
sin justificarse las células
o el sabor a cal en la boca.

La amaba como aman las piedras
el pequeño rumor del agua.
Ni un ruido ni un sonoro vuelo
de dedos o alas, nada, simplemente.

Antes de amar la piedra
todavía imaginó que la amaba.
Como un desgarro
    de piedra rompiéndose.