
Algunas veces sé de ti,
como si de saberte te oliera
y ese olor me llevara
a atravesar las paredes
y la sal de todas las piedras
que he ido rompiendo
desde que yo, rota,
desde yo herida y muerta
me quedara sin sangre
y sin olor.
Algunas veces sé de ti y de tu forma
de llegar como el agua
que espera a que no esté
para encontrarse conmigo
en el charco pequeño
de mi aislamiento.
Tú dirás que esta clausura
es mi abandono,
y lo es, a nadie miro,
nadie está y nadie y sólo yo
hablo como si fuéramos multitud
y no esta minúscula palabra
de sed o de amor.
Algunas veces sé
y sé de ti y quiero envolverte
entre sombras y vértigos,
hacerte profunda soledad
para amarte en ella
y después irme ciega a morir
donde nunca la vida
se presiente
ni huele a ti.
