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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.Netzahualcóyotl de Texcoco
13 de diciembre de 2015
desde aquí mismo
Vengo desde aquí mismo
y me vuelvo a ir
pronto;
no sé si el mundo es comprensible
o mi comprensión del mundo
se reduce a una isla
habitada por las palabras,
fuera de ella casi todo hace daño
y la tierra es extraña y mordiente,
estrangula los cimientos
de cada amor en rojo
que en ella se siembra
como si no tuviera garganta
y el grito permaneciera oculto
desde antes de estar la boca
llena
de verbos impenetrables.
Llueve en mi islahueco:
es invierno y no existe más casa
que esta casa abrazándome
por dentro y por fuera;
juego con los techos y con las paredes,
hay pupilas y soledades entre los ladrillos
y me despeina con su ráfaga
la sangre que se ríe
desde los espejos
con sus dientes puntiagudos.
Aquí me encuentro
e insisto en habitarme dormida, insomne:
a cualquier hora me descuido
y entro a detener las horas y el paisaje,
entro a la intemperie a encenderme la boca
para dejarla morir
lo mismo que muere la flor
de un tajo;
entro hasta los límites
a sentir la extrañeza y el caos
que me rumian en asombro
y en guerra constante.
Vengo desde lejos
y me vuelvo a ir
por dentro de los ojos
al agujeroisla,
a las espinas de los cactus,
al temblor que me agita como un junco,
a seguir la línea negra
del amor en blanco.