Respiro el beso nocturno que tus labios hilan en el aire que emborracha mis sentidos.
Me acoge tu boca en la perenne oscuridad de la noche abatida entre mis sueños más íntimos y mágicos, donde adivino el resplandor de tu cuerpo en el tiemblo de mis senos, en la humedad que reclama tu piel en el hueco del lamento que devora mi carne y me impide decirte te quiero.
