A Ana Muela Sopeña
Una paloma te cobija bajo el secreto
de sus alas transparentes
en su nido de sueños de tornasol.
La espiral de la luna permanece entre neblinas
esperando el eco de tu voz
más allá de los fríos huecos
del rostro de la tristeza boreal
y sus inconfundibles garras.
El agua se tiende ante ti
en los espejos de azabache
de los estanques de magia
en las grutas donde los labios
no renuncian a la piel
al mirar el horizonte.
El sol reverbera entre las sombras
y te mimetizas con la luz.

