La guarida del pensamiento
es cada vez más amplia,
en ella el mar se quiebra
como el cantábrico contra las sienes.
Y recuerda, recuerda y no prohíbe
la edad desde el principio
de los años de siempre.
Pienso de reojo,
casi todo se cumple
allá donde no mira nadie
y el cuerpo se desprende.