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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


9 de noviembre de 2011

Noche al alba



La noche es un lobo y me mira con sus labios negros.

Subterránea en el viento camino hacia el núcleo de la oscuridad donde me rodea la luz oculta de tus ojos.
En ese instante el mundo se abre al medio.

Una voz tras el árbol me susurra amor bajo sus raíces enterradas.

Te pienso en el olor del mar, te pienso y zozobro y tiemblo,
y tiemblo azul.

Fugaz, soy piel en el acantilado de tu lengua de primavera.
Me arrojo por tu garganta y pierdo el anonimato para colmar de besos tus huesos y los músculos latidos al compás de esta penumbra sostenida con el arrebato de nuestras vigilias.


Me enlazo a tu cuello como una hiedra,
crezco y llego a tu boca en espirales

me consumen los fuegos y la ausencia.


Mis andares de niebla te siguen hasta el alba, donde duermes entre lluvias de topacios y aguas turquesas.

Espero que amanezca el día, sonámbula en los átomos de la nostalgia de los verbos, a la sombra del dolor capicúa.