No estoy conmigo
ni me pertenece esta piel
que despeina la mirada
de una rosa sangrante
en el archipiélago del insomnio
las grietas cobran vida
y se adueñan de las sombras
las aguas vertebrales
del país de tu consciencia
cuando me llama el frío
voy en pos de la noche
con la boca zurcida
con un rumor de olas
ahorcando cintura
corazón voz y carne
con ideas suicidas
la lágrima desciende.