Si me duermo en un púlsar, aparece tu mano
en una nebulosa, me despierta un latido
y nuestros ojos huyen al susurro del cosmos.
La música embelesa los fractales del sueño,
somos puntos sin boca, alas de polvo errante
de núcleo compartido con el amanecer
de los días fugaces, con el tiempo secreto
que las nubes escriben entre lunas y olas,
regando los desiertos y las playas vacías
con aromas de agua de un universo ignoto.
Me guías hasta el alma de la noche espacial,
la negrura no existe, los años son minutos
tejidos con la luz de tus dedos dorados,
tus dedos de hilandera describiendo los mares
de todas las galaxias, de todos los espacios
que siento cuando miro mirándote lejana
y en esta soledad, te encuentro al lado mío.
Inspirado en el precioso poema "La noche", de Julie Sopetrán.
Y para ella.
Gracias, amiga, por tus versos, por la inspiración.
Y para ella.
Gracias, amiga, por tus versos, por la inspiración.

